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Will Hurd: How a Texas border hug became an annual ceremony celebrating 'Amistad'

October 19, 2017
Editorial
This weekend, the sister-cities of Del Rio and Acuña will celebrate the historic partnership between the people of United States and Mexico during the annual Fiesta de Amistad.

By: U.S. Rep. Will Hurd
Originally published on Univision.com on October 18, 2017 at 1:03PM EDT.

Like many border towns, Del Rio, Texas and Ciudad Acuña, Mexico are not two separate cities, but one community divided by an international boundary.

For me, the highlight of the weekend is the Abrazo Ceremony, in which dignitaries from the United States and Mexico meet along a border bridge between the two countries for an abrazo or “hug.” The literal embrace between representatives from both sides of the border is symbolic of the long bilateral relationship between our nations. This is the third year in a row that I have participated in the abrazo, and the origin and significance of the annual tradition is now more important than ever to share with our fellow Americans.

After a flood ravaged Del Rio and the surrounding areas in the mid-1950s, President Eisenhower worked with his Mexican colleagues to develop a flood mitigation plan for this area of the Rio Grande. In 1960, U.S. President Eisenhower and Mexican President Adolfo López Mateos signed a treaty to begin construction of the Amistad Dam. After signing the document, the two presidents hugged each other, creating what is now recognized as the first Abrazo Ceremony.

Shortly before construction began on the Amistad Dam, the two Presidents met at Camp David to discuss the project. At the time, the dam was to be known as Diablo Dam, but Eisenhower thought this name was far too ominous for a dam. At the suggestion of President López, the name was changed to Amistad, which means “friendship” in Spanish.

After nine years of construction, then-President Richard Nixon and Mexican President Gustavo Díaz Ordaz met in Del Rio to celebrate the completion of the Dam. During their speeches, both leaders emphasized the importance of two sovereign nations, each with its own distinctive challenges and cultures, working together peacefully to not only to tame Mother Nature, all the while, building a tangible monument that honors the partnership of two great nations. As President Díaz Ordaz said, “This dam is not only to hold back the waters of the Rio Bravo or to show that nature can be held back, but it is also a bridge, one more bridge, constructed between our two peoples.”

The tone first struck by Eisenhower and López Mateos during the original Abrazo Ceremony 57 years ago is now more relevant than ever. In Washington, DC, and throughout the United States, the renegotiation of NAFTA, border security and immigration are among the top concerns of Americans. As we look to address these challenges with practical and efficient solutions, we must remember that Mexico is our friend, not our enemy.

Today, the friendship between the United States and Mexico takes many forms. Our two nations still work together maintaining major infrastructure projects like the Amistad Dam and since the signing of NAFTA, our trade and reciprocal investment have increased dramatically. In fact, Mexico is the number one trading partner not only for Texas, but for 37 other states as well.

My hope is that instead of referring to our southern border as a dividing line, we once again view it as a meeting point between two proud cultures and allied nations. There is much more that unites us than divides us.

I look forward to joining my American colleagues and constituents in Del Rio on Friday as we embrace our Mexican counterparts from Ciudad Acuña. While we may not always see eye-to-eye, if we practice mutual respect and look to find common ground, there is no challenge we can’t overcome. And to me, that is the true meaning of amistad.


Cómo un abrazo en la frontera entre México y Estados Unidos se convirtió en una ceremonia anual que celebra la amistad

“Este fin de semana, las ciudades hermanas de Del Rio, Texas, y Acuña, México, celebrarán la asociación histórica entre ciudadanos de Estados Unidos y México durante la Fiesta de la Amistad”. 

Por: Will Hurd, Publicado: October 19, 2017 a la 1:03PM EDT

Como muchas comunidades fronterizas, Del Rio, Texas, y Ciudad Acuña, México, no son dos ciudades separadas sino una comunidad dividida por una frontera internacional. Este fin de semana, las ciudades hermanas de Del Rio y Acuña celebrarán la asociación histórica entre ciudadanos de Estados Unidos y México durante la Fiesta de la Amistad que se celebra cada año.

Para mí, lo más destacado del fin de semana es la Ceremonia del Abrazo, en la cual dignitarios de Estados Unidos y México se reúnen junto al puente fronterizo entre los dos países para un abrazo. El abrazo literal entre los representantes de ambos lados de la frontera es simbólico y representativo de la larga relación bilateral entre nuestras naciones. Este será el tercer año consecutivo en el que habré participado en el abrazo y el origen y significado de esta tradición anual es hoy más importante que nunca.

Después de que una inundación arrasó a Del Rio y las áreas aledañas en la mitad de los años cincuentas, el presidente Eisenhower trabajó con sus colegas mexicanos para desarrollar un plan de alivio de inundaciones para esta área del Rio Bravo, también conocido como Río Grande. En 1960, el presidente estadounidense Eisenhower y el presidente mexicano Adolfo López Mateos firmaron un tratado para la construcción de la Presa Amistad. Luego de firmar el documento, ambos presidentes se abrazaron, dando origen a lo que hoy se reconoce como la primera Ceremonia del Abrazo.

Poco antes de que la construcción de la Presa Amistad se iniciara, los dos presidentes se reunieron en Camp David para discutir el proyecto. En ese tiempo, la presa se llamaría Presa del Diablo, pero Eisenhower pensó que el nombre era muy ominoso para una presa. A sugerencia del presidente López Mateos, el nombre cambió a Amistad.

Después de nueve años de construcción, el entonces presidente estadounidense Richard Nixon y el presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz se reunieron en Del Rio para celebrar la finalización del proyecto. Durante sus discursos, ambos líderes enfatizaron la importancia de ambas naciones soberanas, cada cual con su propia cultura y retos distintos, trabajando juntas no solo para domar a la Madre Naturaleza, sino también para construir un monumento tangible para honrar la asociación de ambas naciones. Según dijo el Presidente Díaz Ordaz: “Ésta presa no es sólo para contener las aguas del Rio Bravo, o para mostrar que se puede contener a la naturaleza, sino que es también un puente, un puente más, construido entre ambos pueblos”.

El mensaje que nos transmitieron en su momento Eisenhower y López Mateos durante la Ceremonia del Abrazo original hace 57 años es hoy más relevante que nunca. En Washington, D.C., y a lo largo de Estados Unidos, la renegociación del TLCAN, la seguridad fronteriza y la migración están entre las principales preocupaciones de los estadounidenses. Mientras buscamos enfrentar estos retos con soluciones prácticas y eficaces, debemos recordar que México es nuestro amigo, no nuestro enemigo.

Hoy, la amistad entre Estados Unidos y México toma muchas formas. Las dos naciones trabajan juntas para mantener grandes proyectos de infraestructura como la Presa Amistad, y desde que se firmó el TLCAN nuestro comercio e inversiones recíprocas han aumentado drásticamente. De hecho, México es el socio comercial número uno no sólo para Texas, sino para otros 37 Estados de la Unión Americana.

Mi deseo es que en vez de referirse a nuestra frontera sur como una línea divisiva, la veamos nuevamente como un punto de reunión entre dos culturas orgullosas y naciones aliadas. Es mucho más lo que nos une que lo que nos divide.

Deseo unirme pronto a mis colegas estadounidenses y a los habitantes de Del Rio cuando el viernes abracemos a nuestros homólogos mexicanos de Ciudad Acuña. Aunque no siempre veamos las cosas iguales, si practicamos el respeto mutuo y buscamos bases comunes no hay reto que no podamos vencer. Y para mí, ese es el verdadero significado de la amistad.