Hurd on the Hill: Freedom is Not Free

May 26, 2016
Hurd on the Hill: Local Columns
Honoring our Fallen

“It is foolish and wrong to mourn the men who died. Rather we should thank God that such men lived.” – George S. Patton

I recently had the chance to meet with an Honor Flight before they flew from San Antonio to Washington, D.C. to visit the monuments that have been erected in their honor. Their anticipation was palpable and their joy was contagious. It was hard to control the urge to buy a ticket and fly back to D.C. with them. 

Ms. Earlyne Sheets was one of the Veterans going on this Honor Flight. She served as an Army combat nurse in England during World War II and took care of soldiers wounded on D-Day. As I spoke with her about her time overseas, it occurred to me that I was in the presence of greatness – a truly courageous and modest lady who put her fellow Americans ahead of her own safety and comfort.  What an amazing and humbling experience.

But I also realized as I spoke to Ms. Sheets and her companions, that in many ways, they are the lucky ones. They came home. After experiencing the horrors of war and likely bringing back internal and external scars with them, they did return to their family and friends, and the country they love.

Throughout our nation's history, millions have not been so fortunate.

If you have had the chance to visit Arlington National Cemetery, you know that one of the most striking things is the sheer number of tombstones dotting the rolling landscape.  When you begin to think about the courage, dedication and sacrifice represented by each name etched in stone, it becomes overwhelming.

Visiting the Vietnam War Memorial Wall is also a deeply moving experience. There are 57,939 names inscribed on the dark granite wall, each one representing someone’s spouse, parent, child or friend. It’s not unusual to see someone standing solemnly with their hand reaching out to touch the name of their departed love one, tears streaming down their face.  The POW/MIA flag that waves quietly overhead is a stark reminder that some of those names represent families who are still wondering what ultimately happened to their soldier, sailor, airman or marine.

It is impossible to not be grateful when you visit these sacred places.  Tears sting your eyes as you walk past the haunting faces of the soldier statues at the Korean War Memorial. A lump forms in your throat as you gaze at the reflections of long-dead, brave men and women etched into the long stretch of that wall.

At one end of that memorial is written a powerful reminder - Freedom Is Not Free.  The price is dear and painful to bear, especially for the families left behind.

Many of us spend Memorial Day honoring our fallen at one of the many memorials located in our district. But let’s determine to keep their sacrifice in our thoughts every day of the year not only by thanking those service members we meet, but by taking a moment to think how we can give back to a community of men, women, and families that have already given so much on our behalf.

It’s not enough to just occasionally remember – we must never forget.

La Libertad No Es Gratis

Honrando a nuestros caídos en guerra

Es ridículo e incorrecto lamentar a los hombres que murieron. Más bien, debemos darle gracias a Dios que tales hombres vivieron.” –George S. Patton

Hace poco tuve la oportunidad de conocer a un grupo de Honor Flight antes que viajaran de San Antonio a Washington, D.C. para visitar los monumentos que se habían construido en honor a ellos. Su anticipación era palpable y su alegría contagiosa. Halle que difícil controlar el deseo de comprar un vuelo para acompañarlos a D.C.

La Sra. Earlynne Sheets era una del grupo los veteranos que iban en este Honor Flight. Ella fue una enfermera de combate del ejército en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial quien cuido de los soldados heridos en D-Day. Mientras hablaba con ella sobre su tiempo en el extranjero, sé me ocurrió que estaba en presencia de grandeza – un mujer modesta pero verdaderamente valiente quien puso a sus compañeros antes de su propia seguridad y comodidad. Que experiencia más humilde y maravillosa.

Pero también me di cuenta durante hablaba con ella y sus compañeros, que en varias maneras, ellos eran los suertudos. Ellos regresaron a su hogar. Después de vivir los horrores de guerra, y probablemente haber traído cicatrices físicas e internas con ellos, lograron regresar a sus familias y amistades, y al país que aman.

A lo largo de la historia de nuestra nación hay millones que no han sido tan afortunados.

Si ha tenido la oportunidad de visitar el Cementerio Nacional de Arlington, usted sabe que una de las cosas más sorprendentes es el gran número de lápidas lo largo del paisaje.  Cuando uno comienza a pensar en la valentía, dedicación y sacrificio representado por cada nombre grabada en piedra, puedo ser impactante.

Visitando el Memorial de la Guerra de Vietnam también es una experiencia profundamente conmovedora. Hay 57,939 nombres inscritos en la pared de granito oscuro, cada uno representando a cónyuge, padre, hijo o amigo. No es extraño ver a alguien parado solemnemente con su mano extendida tocando el nombre de su ser querido, mientras lágrimas caen por su rostro. La bandera de POW/MIA que se ve por encima es un fuerte recordatorio que algunos de esos nombres representan familias que aún se preguntan cuál fue el destino de su soldado, marinero, aviador o marine.

Es imposible no sentirse agradecido después de visitar estos lugares sagrados. Arden los ojos mientras se llenan de lágrimas al caminar cerca de los rostros de las estatuas de soldados en el Memorial de la Guerra de Corea. Un nudo se forma en la garganta mientras contemplas los reflejos de los hombres y mujeres valientes, ya difuntos, por el tramo a lo largo de esa pared.

Por un extremo de ese memorial está escrito un poderoso recordatorio – la libertad es no gratis.  El precio es difícil de soportar, especialmente para las familias que quedaron atrás.

Muchos de nosotros pasamos Memorial Day honrando a nuestros caídos en uno de los muchos monumentos ubicados en nuestro distrito. Pero hagamos el esfuerzo para siempre mantener en mente su sacrificio todos los días del año, no sólo agradeciendo a los miembros de servicio que nos encontramos, pero también tomando un momento para pensar en cómo podemos ayudar a una comunidad de hombres, mujeres y familias que ya han dado tanto a nuestro favor.

No es suficiente ocasionalmente recordar – nunca debemos olvidar.