Hurd on the Hill: Holding our Enemies Accountable

January 25, 2016
Hurd on the Hill: Local Columns
Reaping the Consequences of Rewarding Bad Behavior

My folks didn’t mess around.  Charley, Liz and I were many times discouraged from pursuing certain antics, high-jinx and tomfoolery, because we knew the negative consequences that would result from Mom and Dad enforcing the rules. As parents, they knew that rewarding their children’s bad behavior would ensure more of it. We knew they meant business. Their rules weren’t draconian; they were common sense. They reasoned that we would alter our unacceptable actions if there were adverse effects.

I wish President Obama understood this principle. If he did, I think his policies towards Syria, Iran and North Korea would be different.

Before negotiations began on the Iranian nuclear deal so heralded by President Obama and Secretary of State Kerry, Iran was still funding terrorists across the globe, building a nuclear arms program and holding American citizens prisoner. Things that I believe fall into the category of bad behavior. Yet the Administration’s response was to sign a deal that lifts sanctions, rewarding Iran with hundreds of millions of dollars, while doing very little to hold them accountable. Secretary Kerry recently admitted that some of the money Iran was due to receive would be used to continue funding terror, something that everyone opposed to the deal said would happen all along.

When we rewarded Iran’s bad behavior, how did they respond? Exactly as most of us expected – with more bad behavior.  At the end of last year, Iran illegally tested ballistic missiles not once, but twice. This action not only violated international U.N. treaties, but also the nuclear agreement the Obama Administration signed off on.  

The President’s response? For months, nothing at all. He finally added a handful of Iranian entities to the sanctions list – ones that should have been on there already.  Meanwhile, we still have an American being held captive by the Iranian government, one that they refuse to even acknowledge they have in custody. The President’s weak response is sure to elicit more of the same from the Iranian government.

Chances are it also emboldened more bad behavior from another enemy – North Korea. If Iran is allowed to get away with terrorism, Kim Jong-un certainly has no reason to curb his dictatorial activities. Unless there are consequences for North Korea’s illegal nuclear bomb test on January 6th, we’ll see more troubling actions from this rogue nation.

There is a pattern that cannot be ignored. The President drew a red line in the sand in Syria, saying the U.S. will intervene should Syrian President Bashar al-Assad use chemical weapons on his own people. Assad does just that and the President just redraws the red line. No consequences.

Russia embroils itself into the fight in Syria, bombing the moderate rebels the U.S. is trying to help defeat ISIS. Again, the President does nothing to confront Putin.

China continues to launch cyber-attacks on U.S. infrastructure, despite the cyber agreement President Obama forged with Xi Jinping in September. We’re doing nothing to stop them.

Our enemies must view President Obama as the beleaguered parent in the grocery store who always gives in to the child loudly demanding candy he or she doesn’t need. Doing anything to quiet the child ensures the same behavior the next time, because children aren’t stupid. Neither are our enemies.

Those trying to do us harm need to be convinced that the United States keeps its word and that we protect our allies. Our nation cannot be secure until we restore that commitment.

 

Hurd on the Hill: responsabilizando a nuestros enemigos por sus acciones

Las consecuencias de recompensar mal comportamiento

Mis padres no perdían su tiempo.  En varias ocasiones Charley, Liz and yo fuimos desanimados de cometer malcriadeces, porque sabíamos que resultaría en disciplina por parte de Mama y Papa. Como padres, ellos sabían que recompensándonos por un mal comportamiento aseguraría más del mismo comportamiento.

Nosotros entendíamos que no teníamos otra alternativa más que tomarlos en serio. Sus reglas no eran severas o cruel; eran colmadas por el sentido común. Ellos razonaban que cambiáramos nuestras acciones si habían efectos negativos.

Cuanto deseo que el Presidente Obama entendiera este principio.

Si lo entendiera, pienso que sus pólizas hacia Siria, Irán y Corea del Norte fueran diferente.

Antes que comenzaran las negociaciones del acuerdo nuclear con Irán anunciado por el Presidente Obama y el Secretario de Estado Kerry, Irán todavía estaba financiando a terroristas alrededor del mundo, construyendo un programa de armas nucleares y manteniendo a ciudadanos estadounidenses presos; acciones que creo caen debajo de la categoría del mal comportamiento. Y todavía, la respuesta de la administración era firmar el acuerdo que retira las sanciones, recompensando a Irán con cientos de millones de dólares, a la vez haciendo lo menos posible para mantenerlos responsables. El Secretario Kerry recientemente admitió que parte del dinero que Irán esta previsto a recibir va a ser usado para continuar a financiar terror, algo que todos opuestos a este acuerdo declararon que iba a suceder.

Cuando nosotros recompensamos a Irán por su mal comportamiento, ¿cómo respondieron? Exactamente como la mayoría de nosotros esperamos—con mas mal comportamiento. A finales del año pasado, Irán ilegalmente lanzo misiles balísticos no en una ocasión, si no en dos. Esta acción no solo violó el trato internacional de los Naciones Unidas, pero también el acuerdo nuclear que firmo la administración.

¿La respuesta del presidente? Por meses, absolutamente nada. Finalmente añadió un puño de entidades de Irán a la lista de sanciones—unos que deberían haber estados en la lista inicialmente. Mientras tanto, todavía tenemos un ciudadano captivo por el gobierno Iraní, uno que todavía rehúsan reconocer que tienen en custodia. La respuesta débil del presidente esta seguro de provocar mas de lo mismo del gobierno Iraní.

Probablemente también estimuló más mal comportamiento de nuestro otro enemigo—Corea del Norte. Si a Irán se le permitido salir con la suya con terrorismo, Kim Jong-un sin duda no tiene razón para reducir sus actividades dictatoriales. A menos que haya consecuencias para Corea del Norte por su ilegal prueba de bomba nuclear del 6 de enero, vamos a ver más acciones problemáticos de esta nación insolente.

Hay un modelo que no puede ser ignorado. El Presidente dibujo una línea roja en tierra en Siria, afirmando que los E.E.U.U. iba a intervenir si el Presidente de Siria, Bashar al-Assad, usara armas químicas en contra de su propia gente. Assad lo hace y lo único que hace el presidente es redibujar la línea roja. No hay consecuencias.

Rusia se implica en combatir en Siria, bombardeando las fuerzas rebeldes moderados que los E.E.U.U. esta tratando de ayudar para derrotar a ISIS. Otra ves, el Presidente no hace nada para enfrentar a Putin.  

China continua a lanzar ataques cibernéticos en la infraestructura estadounidense, a pesar del trato cibernético que el Presidente Obama origino con Xi Jinping en septiembre. No estamos haciendo nada para detenerlos.

Nuestros enemigos han de ver al Presidente Obama como el padre en la tienda que siempre le cede a su hijo el dulce que fuertemente exige y no se merece. Haciendo lo que sea para callar a su hijo, asegurando el mismo comportamiento la próxima ves, porque los hijos no son tontos. Tampoco lo son nuestros enemigos.

Ellos quienes quieren causarnos daño necesitan ser convencidos que los Estados Unidos mantiene su palabra y vamos a proteger a nuestros aliados. Nuestra nación no va ha estar segura hasta que restauremos ese compromiso.