Hurd on the Hill: Keeping Our Promise

February 8, 2016
Hurd on the Hill: Local Columns
Working to put patients back in charge of their health care

ObamaCare was passed amidst a lot of promises – lower premiums, smaller out-of-pocket costs, claims that the average family would save about $2,500 a year, and maybe most famously, the President’s pronouncement “That if you like your health care plan, you can keep it,” which went on to become Politifact’s Lie of the Year.

For most Americans, none of this has come true. Millions of working families discovered that the plan they liked was no longer available and that the alternatives offered cost more than they wanted to spend and mandated coverage they simply did not need or want. Seniors sadly came to learn that the doctor they trusted and had visited for years was no longer available under new plans they had no choice but to accept. Those who were able to keep their plans have in many cases seen back-to-back double-digit premium increases.

Taxes associated with ObamaCare are hurting the economy and job growth – especially in the medical device industry. The Congressional Budget Office estimates that the equivalent of 2 million jobs will be lost during the next decade.  Small businesses have had it with the added overhead cost that ObamaCare compliance has created. The 106 regulations associated with the Affordable Care Act are costing small businesses and families more than $45 billion and require 165 million hours of paperwork. In many cases these increased compliance costs and future burdens like the “Cadillac Tax” are actually forcing businesses to decrease the quality of the plans they offer to their employees.

No one believes that our health care system was perfect before, but since ObamaCare passed, access to quality, affordable health care has decreased for millions of Americans. We can do better.

That starts with repealing the Affordable Care Act. House and Senate Republicans worked together to put legislation, for the first time, on the President’s desk which would have gutted ObamaCare. Predictably, he vetoed it. But we decidedly proved that repealing ObamaCare is just a matter of having the right person in the White House to sign that legislation.

But it’s not enough to just repeal bad legislation. We have to follow up with a plan that puts patients firmly back in control of their own health care decisions. To start with, no one should be forced to purchase health insurance against their will. We can increase access to Health Savings Accounts (HSAs) and allow consumers to purchase plans from across state lines to help lower costs. We should also expand support for state high-risk pools and portability so that those with pre-existing conditions continue to receive care. Speaker Ryan has guaranteed that a conservative alternative will be offered this year to show that we mean business.

There are other things Congress can do to help increase access to affordable health care. The legislation that the President vetoed and Democrats voted against took tax dollars currently being given to abortion providers and redirected that money to the thousands of community health clinics that provide quality, affordable health care to women and families in our underserved communities. We have more than three dozen such clinics in the 23rd Congressional District of Texas and these funds would make an enormous difference to them and the families they serve.  Last year, I voted for legislation that saved these centers from the “fiscal cliff” they were facing, and I am committed to making sure these federal approved community health clinics continue to be able to provide quality care for the people I represent.

ObamaCare was unpopular with the American people before it was passed, and after seven years, more than half of Americans still disapprove. Congress is ready to repeal this failure of a law and work to ensure that Americans have more freedom and access to affordable health care. 

Hurd on the Hill: Cumpliendo Nuestra Promesa

Trabajando para poner a los pacientes a cargo de su seguro medico

Entre muchas promesas, ObamaCare fue aprobado –cuotas bajas, menos gastos, promesas que el ahorro promedio de  todas las familias sería de $2,500 al año, y talvez la proclamación más famosa del presidente: si te gusta tu plan de seguro medico, puedes quedarte con él. Esto llego a ser Politifact’s Mentira del Año.

Para la mayoría de ciudadanos, ninguna de estas promesas se ha cumplido. Millones de familias descubrieron que el plan que les gustaba ya no estaba disponible y que las alternativas ofrecidas tenían un costo mayor que lo que querían gastar, y cuberturas asignadas que no necesitaban o querían. La gente mayor de edad se dieron cuenta que el doctor en quien confiaban y quien visitaban por muchos años ya no estaban disponible bajos los planes nuevos y no tenían otra alternativa más que aceptar estos cambios. En otros casos, aquellos que pudieron retener sus planes vieron que sus cuotas continuamente crecían por una cifra de doble dígitos.

Los impuestos asociados con ObamaCare están dañando a la economía y el crecimiento laboral – especialmente en la industria de dispositivos médicos. La Oficina del Presupuesto Congresional hizo una estimación que un equivalente de 2 millones de trabajos se perderá durante la próxima década. Los pequeños negocios están hartos de los gastos generales que ObamaCare ha creado. Las 106 regulaciones asociadas con el Affordable Care Act les han costado más de $45 mil millones a los pequeños negocios y a familias y aún requiere 165 millones de horas en papeleo.  En varios casos, estos incrementos en costos de cumplimiento y recargas futuras como el “Impuesto Cadillac” están obligando que los negocios bajen la calidad de planes que les ofrecen a sus empleados.

Nadie cree que el sistema de seguro médico de antes era perfecto, pero desde la implementación de ObamaCare, el acceso al cuidado médico de alta calidad y de bajo costo se ha disminuido para muchos. Podemos mejorar.

Eso empieza con la anulación del Affordable Care Act, u ObamaCare. Los Republicanos en la Cámara y el Senado trabajaron juntos para poner, por primera vez, una legislación en el escritorio presidencial que hubiera eliminado a ObamaCare. Como se esperaba, él lo veto. Pero juntos demostramos que la anulación de ObamaCare es cuestión de tener la persona indicada en la Casa Blanca para firmar esa legislación.

Pero no es suficiente solo anular la mala legislación. Tenemos que seguir con un plan que pone a los pacientes firmemente en control de sus propias decisiones de cuidado médico. Para empezar, nadie debería de ser obligado a comprar un seguro médico en contra de su propia voluntad. Podemos aumentar el acceso a Cuentas de Ahorros Médicos (HSA por sus siglas en ingles) y permitir que los consumidores compraren sus planes a través de líneas estatales para ayudar a reducir los costos. También debemos aumentar apoyo para los grupos de alto riesgo del estado para que aquellos con condiciones preexistentes continúen recibiendo cuidado. El Presidente de la Cámara, Paul Ryan, ha garantizado que una alternativa conservativa se ofrecerá este año para demostrar que cumplimos lo que prometemos.

Hay otras cosas que puede hacer el Congreso para ayudar a aumentar el acceso al cuidado médico a costo razonable. La legislación que veto el Presidente, y la cual los Demócratas votaron en contra, ubicaba dólares de impuestos que actualmente se otorgaban a los proveedores de aborto, y redistribuía ese dinero entre las miles de clínicas de salud comunitarias que ofrecen cuidado médico de calidad e económica a las mujeres y familias en comunidades marginadas. Tenemos más de tres docenas de tales clínicas en el Distrito Congresional 23 de Texas y esos fondos pueden hacer una diferencia enorme para ellos y para las familias que ayudan. El año pasado vote por la legislación que salvaba a estos centros medicos del “precipicio fiscal” en la que se enfrentaban, y me comprometo a asegurar que estas clínicas aprobadas continúen a ofrecer el cuidado de calidad para aquellos quienes represento.

ObamaCare no fue popular antes de que fuera aprobado, y después de siete años, más de la mitad de estadounidenses aun lo desaprueban. El Congreso está listo para anular este fracaso de ley y trabajar para asegurar que la nación tenga más libertad y acceso a un seguro médico económico.