Hurd on the Hill: No Blank Checks

November 2, 2015
Hurd on the Hill: Local Columns
Washington Must Stop Spending Money It Does Not Have

Living on a budget is not easy. Every working-class family knows that. Sometimes you have to make tough decisions on how your hard-earned money is going to be spent. This requires sometimes sacrificing what you really want in order to pay for what you really need.

I think Washington should work the same way.

When someone maxes out their credit card and has to borrow more money just to pay that bill, they are in a dangerous place. But that describes how Washington currently operates.

The bank issuing the card isn’t going to extend even more credit and allow the card-holder to go further into debt.

The temporary solution is to make minimum payments that cover the interest and keep you from going into default, and ---- this part is really important ---- stop spending more money than you make.

Common sense, right?

Well, it is not that common in DC. Last week, the House voted on a two-year budget that was mix of good and bad. I felt the bad outweighed the good. This deal harms our farming and ranching families in the district by limiting access to the crop insurance they need to operate. It also threatens to harm our area hospitals and patients by decreasing the Medicare reimbursement hospitals receive when procedures are done at outlying clinics, instead of at the main facility.

But what really tipped the scale for me was the massive amount of new debt this budget was going to create, while at the same time suspending the limit on how much money Washington can borrow to pay for our bloated bureaucracies.

This is the exact opposite of the direction Washington needs to go. We have to stop spending money we do not have. And we have to stop increasing the amount of money we can borrow.

This does not mean we default on our loans. Two weeks ago, I voted for a bill by Congressman Tom McClintock of California that will ensure we pay the interest on our loans and keeps our promises to our seniors, but would also force Congress to prioritize our debt and get things under control.

If a family cannot spend more or borrow more, they have to decide what is necessary and keep paying those bills. They also have to look at what is not required and make those sacrifices. But the last thing they should do is go take out a loan to buy a yacht!

There is plenty of pork in the federal budget that can be cut. That is the low-hanging fruit. But to truly get our nation’s fiscal house in order, Washington will need to muster the political will to tackle the tough issues.

If we do not make some tough choices soon, the debt will continue to grow. But the dirty secret is that you and I are not ultimately going to be the ones paying for it. It is the next generation that will have to pay the bill because we just could not say 'enough is enough.'

That’s just wrong.

Hurd on the Hill: No Cheques en Blanco

Washington necesita parar de gastar dinero que no tiene

 

Viviendo de un presupuesto no es nada fácil. Todas las familias trabajadoras lo saben. Hay veces que uno tiene que tomar una decisión difícil de cómo el dinero bien ganado va hacer utilizado. Esto por veces requiere sacrificando lo que uno quiere por lo que uno necesita.

Yo pienso que Washington debería trabajar de la misma manera.

Cuando alguien tiene al máximo sus tarjetas de crédito y tiene que prestar dinero para pagar esa factura, ellos están en un lugar peligroso. Pero eso describe cómo funciona Washington actualmente.

El banco de la tarjeta no va a extender aun más crédito para permitir que el dueño de la tarjeta extienda su deuda.

La solución temporaria es hacer los pagos mínimos que cubren los intereses e impedir que entre en incumplimiento, y ---- esta parte es muy importante ---- dejar de gastar más dinero de lo gana.

Sentido común, no?

Bueno, eso no es tan común en DC. La semana pasada, la Cámara de Representantes voto en un presupuesto de dos años que tenia una combinación buena y mala. Sentí que lo malo sobrepaso lo bueno. Esta propuesta daña nuestras familias agrícolas y rancheras en el distrito al limitar el acceso del seguro de cosechas que necesitan para operar. También amenaza con dañar nuestros hospitales locales y pacientes al reducir los reembolsos hospitalarios de Medicare que reciben cuando procedimientos están hechos en clínicas satélites, en ves del edificio principal.

Pero lo que más desequilibro el balance es la cantidad masiva de deuda nueva que esta propuesta va a crear, mientras que a la vez suspende el límite de cuanto dinero se le prestara a Washington para pagarle a nuestras ya infladas burocracias.

Esta es exactamente la dirección opuesta en la que tiene que caminar Washington. Tenemos que parar de gastar dinero que no tenemos. Y tenemos que parar de aumentar el dinero que podemos prestar.

Esto no significa incumpliendo nuestros prestamos. Hace dos semanas, vote por un proyecto de ley introducido por el Congresista Tom McClintok de California que asegurara que paguemos interés en todos los préstamos y asegurar que cumplamos con las promesas hechas a las personas mayores de edad, pero también obliga que el Congreso prioriza nuestra deuda para poner cosas debajo control.

Si una familia no puede gastar más o prestar más, les toca decidir lo que es necesario y continuar pagando esas facturas. También tienen que ver lo que no es necesario y hacer esos sacrificios. ¡Pero lo último que deben hacer es sacar un préstamo para comprar un yate!

Hay demasiado sobregasto que se puede cortar del presupuesto federal. Pero para verdaderamente poder a poner la casa fiscal de nuestra nación en orden, Washington necesita la voluntad política para enfrentar los asuntos difíciles.

Si no tomamos decisiones difíciles pronto, la deuda continuara a aumentarse. Pero el oscuro secreto es que ni tú ni yo somos los que al final del día tendremos que pagar la deuda. Es la siguiente generación que tendrá el cobro de esta factura  porque no teníamos la voluntad de decir ¡Basta! ¡Ya es suficiente!

Eso no es correcto.