Hurd on the Hill: A Sector-by-Sector Approach to Border Security

May 1, 2017
Hurd on the Hill: Local Columns
One Size Does Not Fit All

The privilege of representing the 23rd Congressional District of Texas is something I do not take lightly, and I work hard each day to ensure that my votes in Washington reflect the views and best interests of my constituents. I represent more than 800 miles of U.S.-Mexico border, more than any other Member of Congress. La Frontera forms a unique social and economic connection throughout the district. From El Paso to Del Rio and on to Eagle Pass, each section of the border faces unique geographical, technological and cultural challenges that must be addressed separately.

My stance on the border wall has not changed, because the facts have not changed. There is no question that we must secure our border, but building a wall from sea to shining sea is the most expensive and least effective way to go about doing so. A one-size-fits-all solution won’t address all of the border’s complexities.

While physical barriers are one of many tools and may work well in urban areas, gaining operational control of the entire southern border will require a sector-by-sector approach that adequately empowers the men and women on the ground with technology, resources, and manpower.  I am in favor of investing in technology and personnel, instead of a third century solution. We also must implement an intelligence-led border security approach to combat the 19 criminal organizations currently operating in Mexico. The reality is that these are problems for Mexico as well, and there are a number of units we can be working with to stop these problems before they arrive at our borders.  This will keep people on both sides of the border safer.

I am often asked why I don’t support a border wall, and one of the reasons is because it hasn’t worked in the past. There are already almost 700 miles of fencing along the 2,000 miles of the U.S.-Mexico border.  Much of it is in need of repairs from human smugglers and cartels repeatedly digging under, climbing over and cutting through it. On one of my trips to the border, I saw a portion of the existing fencing that was used by drug traffickers as a ramp to drive a full-size tractor-trailer into the U.S.

Additionally, many of the areas along the Texas-Mexico border are so remote, that border agents measure response time in hours or days. In these places, a fence is not a deterrent.  These areas need surveillance technology, infrastructure and most importantly, personnel. If there are not agents in place to respond to crossings or technology to monitor activity, a wall will do little to effectively secure our border.

Alternatively, we should be able to detect when someone illegally crosses the border, monitor them with a camera or unmanned aerial vehicle, and keep track of the threat until we are able to deploy our most important resources: the men and women in our border patrol.

There is no question that we must secure our border and enforce our nation’s laws. But the last thing we should do is limit ourselves to only one tool in the toolbox. I hope that we can begin talking about strategies, rather than tactics, and measurable benchmarks. When we measure the effectiveness of border security, we shouldn’t be measuring how many miles of fence or wall we have. We should instead measure whether we see a notable decrease in human trafficking, drug smuggling and illegal crossings.

These are lessons I have learned by proactively listening to the concerns of constituents, local law enforcement, landowners and Border Patrol. Until we get it right, this is the message I will carry to my colleagues in Washington and continue to fight for. 


Hurd on the Hill: Una estrategia por sectores para la seguridad fronteriza

Un enfoque único no es la solución

El privilegio de representar el Distrito Congressional 23 de Texas no es una responsabilidad que tomo a la ligera, cada día trabajo duro para asegurar que mis votos en Washington reflejen los mejores intereses de mis constituyentes. Represento a más de 800 millas de la frontera E.E.U.U con México, más que cualquier otro Congresista. La frontera forma una conexión social y económica única a través del distrito. De El Paso a Del Rio y hacia Eagle Pass, cada sección de la frontera enfrenta retos geográficos, tecnológicos y culturales únicos que deben ser tratados individualmente.

Mi postura sobre el muro fronterizo no ha cambiado, porque los datos no han cambiado. No existe duda que tenemos que asegurar nuestra frontera, pero construyendo un muro desde el océano pacifico al atlántico simplemente es la manera más costosa y menos eficiente para lograrlo. Utilizando un enfoque único no aborda todas las complexidades de la frontera.

Mientras que barreras físicas son unas de las varias herramientas que trabajan bien para áreas urbanas, obteniendo control de la toda la frontera del sur requiere un enfoque por sectores que empodera adecuadamente a los hombres y mujeres en el campo con tecnología, recursos y personal. Estoy al favor de invertir en tecnología y personal en vez de una solución del tercer siglo. Tenemos que implementar una seguridad fronteriza dirigida por inteligencia para combatir las 19 organizaciones criminales actualmente operando en México. La realidad es que estos problemas también son de México, y hay un número de unidades con las que podemos estar trabajando para que estos problemas no lleguen a nuestra frontera. Esto mantendrá la seguridad para los ciudadanos a ambos lados de la frontera.

Varias veces me han preguntado porque no apoyo un muro fronterizo, y una de las razones es que simplemente no ha funcionado en el pasado. Actualmente hay casi 700 millas de cerca a lo largo de las 2,000 millas de la frontera de E.E.U.U con México. Mucho de ella requiere reparos por las continuas excavaciones subterráneas, las escaladas  sobre ella y los daños causados por los traficantes de personas y los carteles. En uno de mis viajes a la frontera, vi una porción de la cerca que fue usada por los narcotraficantes como una rampa para manejar un tractor de tamaño completo a los E.E.U.U.

Adicionalmente, varias de las áreas a lo largo de la frontera de Texas con México son tan remotas que los agentes fronterizos calculan su tiempo de reacción en horas o días. En estos lugares, una cerca no es un disuasorio. Estas áreas requieren vigilancia tecnológica, infraestructura y más importantemente, el personal. Si no hay agentes colocados para responder a los traspasos o tecnología para vigilar la actividad, un muro hará muy poco para efectivamente asegurar nuestra frontera.

Alternativamente, debemos ser capaz de detectar cuando alguien cruza la frontera ilegalmente, vigilarlos con una camera o un vehículo aéreo sin tripulación, y controlar la amenaza hasta que podamos desplegar nuestros recursos más importantes: los hombres y mujeres en nuestra patrulla fronteriza.

No hay duda que tenemos que asegurar nuestra frontera e imponer las leyes de nuestra nación. Pero lo último que debemos hacer es limitarnos a una sola herramienta entre la caja de herramientas. Espero que podamos empezar un dialogo sobre las estrategias, en vez de tácticas, e indicadores medibles. Cuando calculemos la efectividad de la seguridad fronteriza, no debemos estar midiendo cuantas millas de cerca o muro tenemos. Debemos medir si hemos visto una reducción en el tráfico humano, el narcotráfico y traspasos ilegales.

Estas son las lecciones que aprendí  mientras activamente escuchaba a las inquietudes de mis constituyentes, las autoridades locales, propietarios y la Patrulla Fronteriza. Hasta que lo hagamos correctamente, este será el mensaje que les llevare a mis colegas en Washington y por la cual seguiré luchando. 

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